Griet redescubre el placer de montar en bicicleta gracias a la E-ASTR: “Sientes que has pedaleado de verdad, pero desaparecen las frustraciones”

La Ridley E-ASTR lleva ya aproximadamente un año en el mercado y cada vez más aficionados al ciclismo descubren todo lo que esta bicicleta gravel con asistencia eléctrica puede ofrecer. Las reacciones tras la primera prueba son extraordinariamente positivas. Ese fue también el caso de Griet Wouters, de la región belga de Kempen, quien ha recuperado el placer de montar en bicicleta gracias a este modelo. “Gracias a la E-ASTR puedo volver a salir a montar con mi marido”, cuenta. “Él tiene mucha más fuerza en las piernas que yo, pero gracias al motor podemos mantenernos juntos y ambos disfrutamos de un buen entrenamiento. Para mí supone una diferencia enorme.”

Uno de los prejuicios más habituales sobre las bicicletas eléctricas es que no son bicicletas «de verdad». Griet también reconoce haber pensado así. “Sinceramente, al principio pensé: esto no es para mí”, dice entre risas. “Suelo salir a montar con amigas que tienen un nivel superior al mío y me uní a ellas con bastante respeto.” Sin embargo, esas dudas desaparecieron muy pronto. Después de apenas unos kilómetros se dio cuenta de que su idea era equivocada. “Pierdo muchísima energía acelerando constantemente después de cada curva y obstáculo. Es entonces cuando me quedo sin aliento. La E-ASTR me da un pequeño empujón cuando voy por debajo de los 25 km/h y, una vez alcanzo la velocidad, puedo seguir a mis amigas sin ningún problema.”

Lo que más recuerda de aquella primera salida fue cómo se sintió al terminar. “Llegué a casa muy satisfecha. Nunca había pedaleado tan fuerte y, aun así, seguía teniendo esa sensación tan familiar de estar cansada pero plenamente satisfecha después de hacer deporte. La asistencia no elimina el esfuerzo, pero sí hace desaparecer la parte frustrante.”

Asistencia cuando realmente importa

Según Griet, la gran virtud de la E-ASTR es lo natural que resulta la asistencia. El motor TQ le proporciona justo ese pequeño extra cuando realmente lo necesita, sin que llegue a sentirse artificial.

“Nunca tuve la sensación de que un motor me estuviera subiendo la montaña”, explica. “Después de 30 kilómetros estaba realmente cansada, pero fue un auténtico alivio contar con asistencia cuando circulaba por debajo de los 25 km/h.” Lo compara con experiencias anteriores en otra bicicleta eléctrica. “Hace tiempo tuve una bicicleta eléctrica urbana que a veces iba demasiado rápido y me obligaba a dejar de pedalear. Con la E-ASTR eso no ocurre. Solo te da un pequeño impulso cuando realmente lo necesitas.”

E-ASTR

Nuestra versión eléctrica para el nuevo estándar en rendimiento gravel

Con una geometría deportiva y un espacio para neumáticos de hasta 52 mm, la E-ASTR ofrece la sensación de conducción de una bicicleta gravel clásica, pero con un impulso sutil. El motor TQ HPR40, ligero, compacto y casi silencioso, proporciona una asistencia natural sin alterar la experiencia de pedaleo.

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Superando sus límites en Girona

Con una confianza renovada, Griet viajó a Girona, una región considerada un auténtico paraíso del gravel y escenario de The Traka. Junto a su pareja disfrutó de varias rutas por los exigentes caminos de la zona.

“Hay que saber que no tengo una gran técnica”, explica. “En Cataluña te encuentras continuamente con grandes piedras y raíces traicioneras, así que para mí eso ya supone todo un reto. En las bajadas suelo perder algunos metros.” Sin embargo, en las subidas la historia fue completamente diferente. “Para mi gran sorpresa, fui yo quien tuvo que esperar a mi marido en las subidas”, comenta entre sonrisas.

Aquella experiencia no solo reforzó su confianza, sino que también despertó en ella el deseo de seguir superando sus propios límites. Se sentía más fuerte, sin que en ningún momento pareciera algo forzado.

Volver a tener ganas de salir

Después de sufrir una hernia discal que le hizo perder condición física y fuerza muscular, montar en bicicleta había dejado de ser algo natural para Griet. “Salir en bici se había convertido muchas veces en una obligación”, explica. “Ahora vuelvo a tener ganas de hacer kilómetros sobre la bicicleta.” Ese entusiasmo renovado también se traduce en nuevos objetivos. “Durante la Strada Campina sentí muchísimas ganas de participar.” Para ello se inspira en Mérida Miller, que anima a las personas a sentirse orgullosas de sus propios logros. “Y entonces pienso: tiene toda la razón.”

Aun así, para ella no siempre hace falta viajar lejos. “No tiene por qué ser Girona. En Hageland o en las Ardenas también puedes diseñar rutas gravel espectaculares.” Lo más importante es que ha recuperado la ilusión y que cada salida vuelve a ser algo que espera con entusiasmo.

Para Griet, el impacto de la E-ASTR va mucho más allá de su propio rendimiento. También le ha permitido volver a acercarse a las personas que la rodean. “Hacía siete años que mi marido y yo no salíamos tanto juntos en bicicleta”, cuenta. “Incluso mi hijo pequeño parece haber contraído el virus del ciclismo. Si la E-ASTR hace que podamos salir mucho más juntos, no puedo sentir otra cosa que agradecimiento.”